¿Qué nos detiene a la hora de abandonar hábitos poco saludables o de alcanzar nuestros objetivos?
Te resulta imposible pensar o actuar de distinta manera a lo que siempre estás sintiendo. Has acabado memorizando el sufrimiento con tus pensamientos y sentimientos recurrentes: el relacionado con aquel episodio y con otros de tu vida.
Tus pensamientos sobre ti y tu vida están condicionados por los sentimientos de victimización y autocompasión. Los mismos pensamientos y sentimientos que has estado teniendo han hecho que tu cuerpo recuerde la sensación de sufrimiento sin darte cuenta. Ahora esto te parece de lo más natural y normal. Es quien eres. Y siempre que intentas cambiar algo de ti, es como si volvieras al punto de partida. Vuelves a ser el mismo de siempre.
Lo que la mayoría de la gente no sabe es que al pensar en una experiencia con una fuerte carga emocional se activan en el cerebro las mismas secuencias y estructuras del pasado. Y al activarse, las redes neurales de esos circuitos se consolidan cada vez más. También se duplican las mismas sustancias químicas liberadas en el cerebro y el cuerpo (en diversos grados), como si en ese momento estuvieran viviendo de nuevo aquella experiencia del pasado. Estas sustancias químicas hacen que el cuerpo memorice aún más la emoción. Tanto los resultados químicos de pensar y sentir, y sentir y pensar, como las neuronas activándose y conectándose juntas, hacen que la mente y el cuerpo activen una serie limitada de programas automáticos.
Los seres humanos somos capaces de revivir un episodio del pasado una y otra vez, tal vez millares de veces en la vida. Esta repetición inconsciente es la que habitúa al cuerpo a recordar ese estado emocional igual o mejor de lo que lo recuerda la mente consciente. Cuando el cuerpo lo recuerda mejor que la mente consciente, es decir, cuando el cuerpo es la mente, se le llama hábito.
Aunque una persona desee ser feliz, estar sana o ser libre, la experiencia de haber almacenado sufrimiento y de haber estado produciendo las sustancias químicas del sufrimiento y de la autocompasión de manera repetida han condicionado subconscientemente al cuerpo a vivir en este estado al que se ha acostumbrado. Cuando ya no somos conscientes de lo que pensamos, hacemos o sentimos, vivimos en la inconsciencia, nos dejamos llevar por los hábitos.
Al comprender la conexión entre el cerebro y el cuerpo, podemos empezar a tomar medidas concretas para cambiar nuestro pensamiento y crear una realidad más positiva. Es importante recordar que el poder de nuestra mente es ilimitado, y que podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos con la práctica y la perseverancia. Al final, la clave para el éxito es creer en ti mismo y en tus capacidades.
La bioenergética te enseña a ser la dueña de tus emociones y de tus pensamientos para así poder lograr los cambios que tanto deseas
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