Ser feliz, está basado en un hecho científico y comprobado como es la neuroplasticidad del cerebro, se constituye en un método eficaz para ser feliz, es decir, que realmente funciona. 

Ser feliz es muy fácil de usar porque lo único que tenemos que hacer es utilizar nuestra mente, enfocándose constantemente en lo positivo y descargándola de lo negativo. Y esto lo podemos hacer en cada momento de nuestra vida, porque nuestra mente está siempre con nosotros.

Los lóbulos prefrontales constituyen la base de la neuromodulación consciente de nuestras redes neuronales.  Ellos nos dan una capacidad única en la naturaleza: poder decidir nuestro propio camino. Gracias a ellos podemos elegir qué cosas de la cultura tomar y qué experiencias vivir para remodelar nuestras viejas redes neuronales (las que ya no nos agradan o no nos sirven) y crear nuevas redes neuronales (que sí nos agradan o sí nos sirven) con el fin de que nuestro proyecto de ser humano pueda concretarse exitosamente como queremos.

 Por ejemplo, si pensamos en negativo, nuestra mente manda un mensaje al córtex de nuestro lóbulo prefrontal derecho, este córtex produce un químico neurotransmisor asociado al mensaje negativo que fluye por nuestro cuerpo, produciéndose una sensación de malestar y de infelicidad; a su vez, nuestro cuerpo, inmerso en esa sensación de malestar y de infelicidad, manda un mensaje a nuestra mente diciéndole: ¨Mira que me estoy sintiendo mal, nuestra mente capta ese mensaje y lo vuelve a enviar a nuestro lóbulo prefrontal derecho y así sucesivamente, seguimos alimentando y reforzando nuestra infelicidad.

De igual forma sucede cuando nuestra mente está enfocada en lo positivo. Manda un mensaje al córtex de nuestro lóbulo prefrontal izquierdo, éste produce un neurotransmisor químico (serotonina), asociado al mensaje positivo, que fluye a través de nuestro cuerpo, produciendo una sensación de bienestar y de felicidad. Del mismo modo, nuestro cuerpo, envuelto en esta sensación de bienestar y de felicidad, manda un mensaje a nuestra mente diciéndole: ¨Mira que me estoy sintiendo bien», nuestra mente capta ese mensaje y lo vuelve a enviar a nuestro lóbulo prefrontal izquierdo  y así sucesivamente.

De esta manera, cuantas más veces se repita el circuito, mente, cerebro, cuerpo, mente, se hace cada vez más y más fuerte, reforzando el pensamiento inicial positivo o negativo que lo generó. De ahí la importancia de crear y mantener circuitos positivos que generen una sensación constante de bienestar y felicidad. 

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